lunes

Un día se va y no vuelve más


Cuando me levanté, noté que el día iba a ser compañero de mi estado anímico.

Me equivoqué.

Horas más tarde, él brillaba y yo no.

Obligaciones universitarias, que poco me convocan,

me exigen a adentrarme en el vertiginoso mundo que se despliega allá afuera.

En mi mundo tampoco regía la calma,

los pensamientos se sucedían con velocidad similar a la que ocurren los sucesos del mundo exterior, pero sus efectos persistían más que cualquier acontecimiento externo.

Tormenta de representaciones.

Una funcionaria de la corte electoral, me habla de todo el romanticismo y el amor que le connotan mis nombres, me esmero por ser simpática, y le explico que podría haber sido peor,

que podría haberme llamado Emily (gracias Néstor).

El comentario termina resultándome graciosamente irónico e inoportuno.

Vuelvo a abstraerme en mi mundo interno,

pienso y no puedo entender.

Debería buscar la forma de poder convivir con los sin -sentidos,

que a la larga me resultan tediosos, o no -hum.

Aún no se que es preferible.

La idea de la compulsión de repetición, me enferma.

Trato de escaparle pero no puedo.

Comienza a transformarse en algo así como mi sombra.

Almuerzo veganamente entre semillas embolsadas,

olor a incienso concentrado y un poco de Mandarin.

Luego, decido llenar mi vacío con un poco de consumo.

Una remera nueva para engañar al espíritu,

pero la pseudo medicina de la posmodernidad,

hoy no parece cooperar conmigo.

Me convenzo de que estar triste es una elección,

pero todavía no me lo creo.

Im only happy when it rains Im only happy when its complicated

Eterno Retorno



Vivís una ilusión actual,
de lo que alguna vez querrías ser.
Pero no lo sos, probablemente nunca lo seas.
Sos protagonista de tu obra teatral.
No me agrada tu guión.
Hoy no te quiero ver.
Hoy estás frágil.
Y vos, siempre de retorno,
al país de nunca jamás.
No sabes soñar,
no sabes pelear en el camino por seguir una ambición.
No sabes querer.
No ves allá, ni adelante, ni al costado, ni arriba, ni nada.
Siempre atrás. Atado a reminiscencias.
Escucho en sus murmullos, el goce de haber satisfecho su instinto,
de obtener placer, del acto de infringir dolor y humillación al objeto para satisfacer sus deseos.
Ellas, se conforman con saborear la lentitud con la que te resbalas en el barro.
Se ríen en la complicidad de su interior,
y toman de tu taza, saboreando la victoria del olvido

Nada


El nadador
se ahoga.

Porque no-nada.

Duerme con ojos abiertos,

para ver demasiado- poco-.

Te voy a
lobotomizar el cerebro con mis pensamientos.

Voy a ahogar tu mente en tu absurda palabrería,

así nadas en la nada,

con los ojos en blanco.

II




Tan sólo
tengo un lugar
privilegiado
en mi sótano de recuerdos frescos
y un poco de sueño
para
convidarte
.