viernes

120 Km/hs

A veces intento practicarme el método de la Asociación Libre.

La mayor parte de las veces me frustro

y fracaso.

Mis resistencias son sólidas.

Siempre pienso.

No me detengo.

Pienso que estoy pensando y que no tengo que pensar.


Pienso en lo que me gustaría olvidar, pero recuerdo.

Pienso en mi, en vos, en ellos.

En nosotros, él y en ellas también.

Pienso en como quiero que sea pero no es.

En como te abrazaría, en el té que me tomaría,

en el que hablaba de babear la almohada.

Pienso en lo que nunca te dije,

en escapar, en encontrar y explicar.

Pienso en lo que te haría y en el 31 de abril.

(Ah basta de pensar).

.

El que no se siente culpable

se siente ansioso hasta la médula porque esconde un secreto en esencia inexistente, que ansía vomitar.

Pero el pequeño jefe de estado que reposa en algún

rincón virtual de su ser, no deja de invitarlo a entrar en una eterna guerra de contradicciones que terminan dejándolo catatónico.

La vida a cambio de un electrodoméstico y una confesión.

Todo podría terminarse con el simple acto de ser.

Algo así como el juego de tu vida pero no está siendo televisado y nadie quiere cojerse a su abuela, supongo.

La vida por la vida misma.

Índice inquisidor mental.

Nadie quiere ser o nadie puede ser?

A los hechos es lo mismo.

Nadie es.

La culpa, siempre la culpa.

Al menos compartámosla.

Señor, cómo me salvo de tu seguidores,

de tu inexistente existencia y de todos esos que hay en mi?