viernes

.

El que no se siente culpable

se siente ansioso hasta la médula porque esconde un secreto en esencia inexistente, que ansía vomitar.

Pero el pequeño jefe de estado que reposa en algún

rincón virtual de su ser, no deja de invitarlo a entrar en una eterna guerra de contradicciones que terminan dejándolo catatónico.

La vida a cambio de un electrodoméstico y una confesión.

Todo podría terminarse con el simple acto de ser.

Algo así como el juego de tu vida pero no está siendo televisado y nadie quiere cojerse a su abuela, supongo.

La vida por la vida misma.

Índice inquisidor mental.

Nadie quiere ser o nadie puede ser?

A los hechos es lo mismo.

Nadie es.

La culpa, siempre la culpa.

Al menos compartámosla.

Señor, cómo me salvo de tu seguidores,

de tu inexistente existencia y de todos esos que hay en mi?

2 comentarios: