miércoles

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Un resto superpoblado, eso es lo que sos.

sábado

N


El otro día rezongué a una niña

en el oVnibus.

En un acto de impulsividad gerontológica

le expliqué brevemente la teoría de las dos burbujas y del espacio personal.

Evidente y lamentable señal de que estoy vieja.

Ahora no me queda otra cosa que pasiva aceptación

cuando los niños se refieran

a mi joven anatomía como "señora" para pedirme una moneda para el Judas.


V

Todas las mañanas transita por ahí, en pijamas,

con la cabeza escondida entre los hombros y una sonrisa conmovedora,

repitiendo como un disco rayado

"Buen día! Cómo andan?. Adiós"

Es como si fueran las únicas palabras que recuerda

o las que todavía no ha podido olvidar.

Un día en el "país de fantasía" para algunos,

un desexistente existente para otros.


R

Desde las entrañas de lo que

alguien clasificó como locura,

emergen enunciados que expresan

verdades que se constituyen en mis únicas

y momentáneas certezas.

Desde el interior angustioso de la encarnación de una supuesta racionalidad,

certificada con título universitario,

la decadencia aniñada se expresa en

un auto-beneplácito para llorar.

La (ir)racionalidad debería abandonar

el escritorio y coquetear más con la locura.

domingo

Diada insómnica

Atraparlo en un bostezo.

Detener el tiempo.

Como la otra noche.

(O mañana...)

Tendidos en la cama.

Escucharlo respirar entre acordes y gritos,

con los párpados abatidos por el peso de una noche helada

y prolongada ,

con la dentadura cansada y la lengua agria.

Me mira fijamente y

me pide permiso para conocerme.

Me recorre con un dedo.

Tiene las manos frías

Su respiración en mi cuello,

su aliento de miel y cigarrillos.

Permanecemos en silencio.

No es que no haya nada para decir,

es que no es necesario decir nada.

Estar, está muy bien.

Tendidos en la cama.

Con el cuerpo y el mundo en pausa

al menos hasta mañana,

que es hoy, pero no es hoy,

porque a pesar de ser las ocho de la mañana, no es mañana,

porque claro está, que mañana es siempre después de dormir.

Y el pensamiento encaprichado nada conoce sobre horarios para ir a dormir.

E


Hay algo que la pone a dar vueltas por ahí

en un paisaje aterrador por desconocido.

Pasillos desolados, seres solitarios y sobrepoblados deambulando por todos lados,
acordes oscuros, rostros desdibujados y sin dientes.

Hay algo que la hace reír porque quiere

y la hace sufrir porque puede.

Tal vez sea el grito del deseo

que ya no tolera ser acallado.

Ríe y llora con la misma discordancia con la que intenta destruirme

y bruscamente también me quiere.

Quiere morir,

porque no puede sentir.

Nada de nada, repite con sus ojos redondos

extraviados en las baldosas sucias ,

con restos de desayuno pegados al rededor de la boca.

Tristeza personificada. Astenia existencial.

El sol le pega en la cara. Yo veo sufrimiento borbotando de un cristal.

Su padre no es su padre,

su padre es su hermano

y su hermano es su hermano.

Su madre es y no es y a veces soy yo.

Se irrita porque tiene la certeza de que puedo acceder a sus

pensamientos más profundos.

Se siente sometida a la voluntad de unos cuantos otros extraños que arrebatan su lengua,produciendo un habla que le es ajena.
Era yo, eran ellos, eran todos, menos ella.

Un peruano, un padre autoritario, el fantasma de un hermano, un hermano padre, una hermana o dos, una madre abandónica, una conejita rosa, "Diosito" y yo, con una multitud, tratando de entablar conversación,
sentados en una cama de hospital.