domingo

Diada insómnica

Atraparlo en un bostezo.

Detener el tiempo.

Como la otra noche.

(O mañana...)

Tendidos en la cama.

Escucharlo respirar entre acordes y gritos,

con los párpados abatidos por el peso de una noche helada

y prolongada ,

con la dentadura cansada y la lengua agria.

Me mira fijamente y

me pide permiso para conocerme.

Me recorre con un dedo.

Tiene las manos frías

Su respiración en mi cuello,

su aliento de miel y cigarrillos.

Permanecemos en silencio.

No es que no haya nada para decir,

es que no es necesario decir nada.

Estar, está muy bien.

Tendidos en la cama.

Con el cuerpo y el mundo en pausa

al menos hasta mañana,

que es hoy, pero no es hoy,

porque a pesar de ser las ocho de la mañana, no es mañana,

porque claro está, que mañana es siempre después de dormir.

Y el pensamiento encaprichado nada conoce sobre horarios para ir a dormir.

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